Las líneas de trabajo son los ámbitos temáticos a los que nos dedicamos y que orientan nuestras acciones. Todas son de suma importancia para nuestra organización y se encuentran interrelacionadas. Estas son:

Persona, Familia y Sociedad
Nos ocupamos de la persona humana, tanto en su desarrollo individual como en sus relaciones con los demás. Nos interesa todas las dimensiones que constituyen su humanidad (biológicas, sicológicas, espirituales), así como sus capacidades, posibilidades y potencialidades, para procurar su desarrollo integral. Por esa razón, promovemos también el rol de la familia, por ser la comunidad natural donde se desarrolla el ser humano, así como la importancia de la sociedad, para que el bienestar alcance a todos y la convivencia sea justa, civilizada y pacífica.

Moral, Política y Derecho
Si queremos edificar una sociedad justa, orientada al desarrollo integral de la persona, la política y el Derecho deben comprometerse efectivamente con su realización. Al tener este objetivo una manifiesta dimensión moral, el poder político y el Derecho que quieran tomarlo en serio deberán estar relacionados con una moralidad orientada a alcanzar ese objetivo. Si los fenómenos políticos o jurídicos prescindiesen de esa vinculación,
no podría garantizarse el desarrollo integral de la persona y se correría el peligro de caer en un pragmatismo deshumanizante, en una situación de corruptela generalizada, o incluso en un estado de dominio y sumisión regido por el uso exclusivo de la fuerza. Razones más que suficientes para interesarnos por la relación entre la moral, la política y el Derecho.



Derechos Humanos

Los derechos humanos son un camino para hacer posible la igual dignidad de todos los seres humanos, y edificar una sociedad justa orientada al desarrollo integral de la persona. Ellos orientan la organización de la sociedad, especialmente de la política y del Derecho, para que las exigencias que identifican esa dignidad se plasmen en la realidad; actúan como límites al poder, como cauces para la participación política y social, y como medios para establecer prestaciones para la satisfacción de las necesidades básicas de las personas. Se encuentran muy presentes en nuestro trabajo cotidiano.
Democracia y Estado de Derecho
Sin Estado de Derecho los derechos humanos y la democracia no tendrían virtualidad; y sin democracia o derechos humanos no habría Estado de Derecho. Se trata de institutos morales, políticos y jurídicos sin los cuales las personas carecerían de un espacio adecuado para la realización de su humanidad, pues estarían sujetas a una organización social que dificultaría su desarrollo, si no lo somete y domina. Una expresión de la relación entre la moral, la política y el Derecho, de la que nos ocupamos profusamente.

Solidaridad y Desarrollo
La satisfacción del propio interés no debe ser el único objetivo de la vida social de las personas. Solo se puede ser plenamente persona si, además del compromiso con uno mismo, el ser humano se compromete con el bienestar de los demás, en especial con la satisfacción de las necesidades básicas de los más pobres, de quienes se encuentran en la situación más débil, o son víctimas de contextos injustos. Una finalidad que incluye el cuidado de la naturaleza, para que el desarrollo sea realmente pleno y vivificador. Por ese motivo, en el ISDEH postulamos la solidaridad y la corresponsabilidad de todos en la construcción de una sociedad más justa, donde cada persona pueda alcanzar con su esfuerzo, pero con el apoyo de los demás, su desarrollo integral. Una postura que parte del reconocimiento de la realidad del otro y la consideración de sus problemas como no ajenos, sino susceptibles de solución con la intervención de los poderes públicos y de las personas.


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